dilluns, 15 d’agost de 2011

ODA AL PROGRESO

En estos momentos difíciles que vivimos en los que ser de izquierdas no sólo no está de moda sino que hay a quien le parece un tanto temerario y kamikaze, me gustaría romper una lanza a favor del progreso y de la democracia que durante tanto tiempo estuvieron tan perdidos.

Desde hace ya algunos años, nuestro país y el mundo entero viven sumidos en una situación de crisis generalizada resultado de la especulación urbanística y de la poca capacidad de empatía y la mucha ambición desmesurada de las entidades financieras del mundo entero. Se empezó con el golpe de una crisis económica y financiera, aunque en pocos meses ya se hablaba de una crisis de valores propia del sector de población más joven. Se puso en cuestión la calidad y la transparencia del sistema y de la clase política, desembocando todo en una verdadera crisis social generalizada.

A partir de aquí toca, pues, entrar en un período de reflexión y detenernos en pensar hacia dónde vamos, hacia donde debemos dirigir nuestro país. Muchos son de la opinión que valdría la pena dar un giro a la derecha, bajo el supuesto erróneo de que ésta se ha caracterizado siempre por saber estimular la economía en tiempos difíciles. Esta misma opinión sostiene que la izquierda ha sabido aplicar buenas políticas económicas únicamente en tiempos de bonanza económica, cuando de lo que se trataba era de fomentar las políticas distributivas y repartir entre las clases más desfavorecidas.

Estamos de acuerdo en que un viraje es de obligado cumplimento bajo las circunstancias actuales. Pero éste debe ser hacia la izquierda, buscando un mayor y mejor encaje para la igualdad de oportunidades y para el respeto. El nuestro ha sido siempre, y continúa siendo, un país de espíritu socialdemócrata y de convicción progresista. No hay más que apuntar que el partido socialista ha gobernado en España las dos terceras partes del período democrático con el apoyo mayoritario del pueblo catalán en todas las legislativas.

Aunque nuestra experiencia democrática es joven y poco amplia, nuestro ADN, nuestra idiosincrasia, siempre se han visto marcados por la voluntad de mirar hacia delante, la voluntad de trabajar para evolucionar y superar las dificultades que hayan ido apareciendo durante la difícil andadura. Hemos aceptado y encajado los retos más complejos. Somos un país que huye de la confrontación y del conservadurismo, y que busca la excelencia: por eso no podemos quedarnos en la mediocridad, no podemos dejar que en los próximos comicios legislativos la derecha se haga con el poder. Con la derecha, veremos debilitarse el estado del bienestar. La agudización de los recortes sociales hará mucho mayores las diferencias entre clases sociales, lo que irá de la mano de privatizaciones que no favorecerán a todos los ciudadanos de la misma manera. Es decir, que incluso aunque las grandes cifras económicas pudieran indicar lo contrario en el futuro, muchísimas familias con pocos recursos no llegarán a salir de la crisis por culpa de dichas políticas injustas e insolidarias. De la crisis debemos salir con diálogo, con mucho esfuerzo y con la implicación de toda la sociedad. Así es como la experiencia nos dice que debe ser.

Independientemente de cuando sea el momento en que se convoquen las elecciones generales, como ciudadanos, tenemos la obligación todos de recuperar la virtud de la paciencia y de devolver la confianza a la clase política, ya que son los que disponen de los mecanismos necesarios y legítimos para gobernar el barco en beneficio de la sociedad.

Y que quede muy claro: en el caso de que el Partido Popular se hiciese finalmente con el triunfo en las urnas en las próximas elecciones generales, habrá que interpretar dicho resultado más como la consecuencia de un castigo al actual ejecutivo por haber tenido sus horas más bajas al frente del país en una situación económica y social extraordinariamente compleja, que no por una convicción de los ciudadanos españoles en las políticas de corte más liberal.

4 comentaris:

  1. Hola Yolanda;
    Estoy de acuerdo con el contenido de tu artículo. El progreso es un concepto que indica la existencia de un sentido de "mejora en la condición humana".Pero hay muchos caminos y muy diferentes para llegar a ese deseado equilibrio.. y en ese trayecto es cuando el ser humano puede confundir la esencia del concepto (como el avance de la humanidad en su lucha por perfeccionarse,hasta alcanzar en un futuro remoto una condición cercana a la perfección para TODOS los hombres).
    Entonces es cuando me asaltan las dudas... el neoliberalismo que actualmente exalta y promueve nuesta derecha española..¿ busca el bienestar, la paridad, la igualdad de oportunidades, el respeto,el diálogo y la empatía necesaria CON Y PARA el colectivo? ¿Las privatizaciones de servicios destinados a los ciudadanos por multinacionales, los recortes en el servicio de bienestar, la intolerancia con ciertos colectivos "diferentes" a sus ideas... ese es el camino correcto para PROGRESO?...
    Ellos dicen que estan preparados y que tienen la solución para llevar a nuestro país hacia el progreso...... dudo mucho de que sepan lo que verdaderamente significa esa palabra..

    Un abrazo.

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  2. Malos tiempos para la lirica Sra. Almagro (creo que siempre lo ha sido), no es tan sólo una crisis económica, ver las noticias da miedo, es una crisis de valores y sobre todo de confianza y en ello han tenido gran importancia las personas del escaparate, los llamados personajes públicos e importantes de toda índole, incluidos los políticos con el lamentable espectáculo que nos vienen ofreciendo.
    La confianza deben ganarla y consevarla, antes, durante y despues de las elecciones.

    Un saludo cordial

    J. Navarro

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  3. Sr. Navarro, totalmente de acuerdo con usted - "La confianza deben ganrla y conservarla antes, durante y después..." Coherencia e integridad

    Teresa

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  4. Malos tiempos para la lírica pero tiempos necesarios y muy importantes para la defensa de un sistema de valores que se tambalea.

    Ante tiempos tan revueltos, tan convulsos como los que estamos viviendo (incluso es una de las peores crisis alimentarias mundiales)necesitamos reafirmarnos en nuestras convicciones para coger fuerza y desde un posicionamiento claro y contundente hacer todo aquello que esté en nuestras manos.

    De otra manera no lo puedo entender. Es muy fácil decir "lo que no toca ahora" y justificarlo todo con la crisis, pero yo creo que lo más inteligente es saber hacer "lo que toca". Esto es, empezar por la base de cualquier acción ya sea en política como en la vida misma, que es tener las ideas claras.

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