dissabte, 25 de febrer de 2012

Vergüenza pública


Valencia, 17 de febrero de 2012. Centenares de jóvenes entre 12 y 16 años del Instituto público Lluis Vives deciden concentrarse y manifestarse en contra de los recortes en materia de educación aplicados por el gobierno valenciano. Los policías cargan violentamente contra los jóvenes y los detienen, a algunos por no llevar el carné de identidad encima. Después de haber recibido agresiones con las porras, a patadas y con los escudos, algunos de ellos resultan heridos en la cabeza a causa de los porrazos, dejando heridas sangrantes sin que haya acudido la ambulancia a socorrerlos.

Todo un despropósito para una sociedad democrática que vive en pleno siglo XXI. Los policías, bajo órdenes políticas, aplican la legislación de seguridad ciudadana como si de delincuentes se tratara. En el vídeo vemos a una madre como, al enterarse de lo sucedido acude a liberar a su hija pero los policías impertérritos, no le permiten el paso. A través del teléfono móvil de una vecina consigue hablar con su hija detenida.

Al sía siguiente, los padres y la prensa acuden a liberar a sus hijos que pasaron la noche en el calabozo como se hace con los terroristas. Acusan a la delegada del gobierno de incapacidad para gestionar una simple concentración de jóvenes a las puertas de un instituto. Por ello piden su cese por no haber tomado las medidas adecuadas y haber permitido semejante barbaridad. Por enviar a la policía a cargar contra menores de edad y por no permitir, al día siguiente, que los padres puedan acudir al cuartel a buscar a sus hijos, ya que había un cordón policial que lo impedía.

Semejante barbaridad sólo es propia de un sistema político como el valenciano, que tras una concentración de jóvenes en la calle, los ponen contra la pared, los intimidan y los fichan, mientras que a políticos de la talla de Camps o Costa, se les absuelve a pesar de todas las pruebas que se aportaron al caso y de la gravedad de los hechos.

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