diumenge, 6 de desembre de 2015

Por qué votar socialista el 20-D


Todas las elecciones son importantes, porque nos dan la opción de ratificar o de rectificar. Pero si las del próximo 20 de diciembre son vitales es porque la necesidad de rectificar no puede ser más evidente. España y Cataluña no van precisamente bien y la oportunidad de cambiar el rumbo de las cosas es de una gran trascendencia.

¿Por qué votar socialista, desde mi punto de vista, ante unas elecciones tan decisivas? Pues por dos motivos básicos: por la garantía que podemos ofrecer, por nuestro programa, voluntad y trayectoria, y por una cuestión práctica, de voto útil si queremos llamarlo así.

Sí, no hay programa más responsable para afrontar la situación social, económica y territorial que el de los socialistas. Y eso es así, pese a todo lo que puedan decirnos sobre la gestión de los primeros años de la crisis, que no siempre fue acertada al 100%. Debemos ser honestos y reconocerlo. Había que salvar a los bancos para evitar una catástrofe sin precedentes. Pero nos equivocamos al no tomar más medidas sociales, de forma que quienes sufrían la crisis no se sintieran abandonados.

Hemos aprendido mucho de aquel error y ahora no lo repetiríamos. Iremos a por todas para estar al lado de quienes sufren. Lo merecen, lo necesitan.

Somos también la garantía de revertir los recortes salvajes de la derecha en los derechos sociales y en los servicios públicos. Posiblemente costará años recuperar el daño hecho, pero debemos poner manos a la obra de inmediato. Sin populismo ni aventurerismo, que hablar por hablar, sobre todo si es en un plató de televisión, sale gratis. Los lemas bonitos, como las bonitas palabras, están bien, pero después deben convertirse en decisiones de las que se publican en el boletín oficial. Tampoco creo que haya mejor opción en este sentido que la nuestra.

Somos también la única alternativa, la última tal vez, para la reforma territorial que el Estado español pide a gritos. Que las rupturas nunca sean buenas no significa que lo que ahora tenemos sea óptimo. Y cambiarlo no puede hacerse desde los nacionalismos excluyentes, no importa si es el catalán o el español, sino desde la concordia y la solidaridad. Sólo así todos podremos sentirmos cómodos dentro de España y no serán necesarias aventuras. ¿Alguien se imagina a Rajoy o a Mas liderando tal propósito? Solo los socialistas, con la propuesta federalista, podemos conseguirlo.

Podríamos aportar otras razones, pero hay una cuestión clave. ¿Quién, si no, desde las opciones progresistas, puede contar con la fuerza suficiente para liderar los cambios? Llamémosle voto práctico si no nos gusta el voto útil. Pero no olvidemos que el escenario electoral está muy abierto y puede ocurrir cualquier cosa. La derecha no renunciará fácilmente al poder, y no sería extraño que lo conservara, incluso perdiendo, con el apoyo de aquellos que se poden el traje de derecha o el de izquierda según el día. O de alguna izquierda nueva que parece más dominada por el odio a la izquiera tradicional que por combatir a la derecha...

También por esto debemos votar socialista el 20-D. Nos jugamos demasiado para distraernos o para hacer experimentos con gaseosa.

Ramon Ferré. Alcalde de Calafell

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